
Cronica grafica de la Semana Santa de Sevilla del Año 2003 |
El Futuro: Los niños cofrades de Sevilla |
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Si hay estampas en Semana Santa a las que dificilmente puede uno resistirse es a la de los niños. Puede que nos quedemos embobados porque nos venga a la memoria el recuerdo de aquella primera cofradia que veiamos de la mano de alguien muy nuestro, o nuestra primera tunica. O tal vez, para quienes no tuvieron la suerte de tener unos mayores que les guiaran en la fe de Sevilla, porque sueñen con transmitir lo que sienten a otras generaciones. Lo cierto es que la visión de estos niños cofrades no nos puede dejar indiferentes, como este "costalerito" de la Hermandad de la Sed, que cuando sea mayor seguro que sabe, porque los corazones valientes se entregan bajo las trabajaderas. |
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| En una sociedad en la que los niños son bombardeados con mil y una idioteces, con banalidades y heroes de barro, ¿habra mas verdad que esa ilusion de una cestita llena de caramelos, como estos monaguillitos de las Siete Palabras, la Carreteria o San Bernardo? Para un chiquillo ese momento permanece para siempre, pese a las vueltas que pueda dar la vida. Y por supuesto, la alegria y el orgullo de los padres que llevan a sus hijos, su sangre, de la mano. |
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| Aqui vemos un poco de todo, monaguillos y nazarenos en la Soledad de San Buenaventura, y monaguillos en Los Estudiantes, tras las rejas del Rectorado, niños que mañana seran jovenes y adultos, y que sentiran por las Hermandades el pellizco de su infancia y el cariño que les transmitieron sus padres. Y por cierto, sin distincion de sexo. |
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| Para todo el que tenga el recuerdo de su primera tunica, que me diga si no es posiblemente el mas hermoso de los que tenga almacenados en el alma. Que le pregunten cuando sean grandotes a estos nazarenitos del Buen Fin, o a este campeon de la Esperanza de Triana que seguia, ya sin el agobiante capirote pero con sus guantes y su canastilla, tras sus imagenes en la amanecida del Viernes Santo, si el mejor regalo que recibieron de sus padres no fue el darles un trozo de herencia sevillana hecha túnica de su cofradia. |
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| En suma, cuidemos este patrimonio humano incalculable. Esa niña que en San Bernardo lo mimo sujetaba un cirio que repartia agua entre los nazarenos, esa otra niña que, desde una ventan, no perdia de vista a los nazarenos de la Exaltacion, ese nazarenito de la Soledad de San Buenaventura con su capirote algo doblado, sin duda de pelar con su madre porque no quiere llevar subido el antifaz, como si lo lleva ese otro nazarenito de San Bernardo que comparte emociones de penitencia con su padre, esos nazarenitos que charlan en la Trinidad, o esta chiquilla que vive sus primeras estaciones de penitencia en un carrito; todos, sin falta, son la continuidad de Sevilla, de la Semana Santa, de lo mejor de la ciudad. En ellos nos vemos nosotros cuando eramos aprendices de cofrades. Que nunca falte en cada cofradia el mejor tramo, el de los niños cofrades de Sevilla. |
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