La Plaza del Platanero

Textos y Fotos: ESTEBAN ROMERA DOMÍNGUEZ

(articulo publicado en el Boletin de las Cofradias de Sevilla en el numero del mes de mayo de 2005)

    En la mayoría de las grandes ciudades existen barrios identificados claramente como zonas marginales. Sevilla por desgracia no se escapa de esta lacra social, donde la falta de muchos equipamientos y de otros aspectos básicos son la moneda de cambio común y diaria, siendo penosa la situación en la que viven sevillanos como tú o como yo en determinados sectores de nuestra capital. Personas que por una u otra causa no han tenido acceso a muchas cosas que nos parecen por su cotidianidad, prioridad o por haberlas tenido tan fáciles otros en la vida, tan elementales que nos puede parecer imposible que en el siglo XXI puedan seguir coexistiendo y más aún en tu misma Ciudad. Y el problema es que esta situación se sigue manteniendo y aunque no es fácil su solución existen generaciones enteras de sevillanos que se educan dentro de este entorno.

Quizás las zonas más desfavorecidas de nuestra urbe las podríamos identificar con barrios periféricos, aunque se podrían llevar la palma, en este ranking zonas como las Tres Mil Viviendas, Polígono Norte, El Vacie o un sector de Torreblanca conocido como Las Casitas Bajas.

En esta última zona de Sevilla existe un lugar que muchos sevillanos no conocen, pero que deberían conocer para darse cuenta de la suerte que tienen, a pesar de creerse con muchos problemas. El centro neurálgico de estas casitas bajas es la Plaza del Platanero y que conjuntamente con sus aledaños es sin lugar a dudas uno de esos sectores anteriormente reseñados. Nos debería dar vergüenza a todos que existan lugares como este, pero como casi siempre lo más fácil es mirar para otro lado... Pues bien, hay sevillanos que no miran para otro lado y además son cofrades como tú o como el que suscribe y que en una Parroquia cercana, la de San Antonio de Padua de Torreblanca, hace años fundaron una Cofradía de Penitencia intentando desarrollar sus finalidades propias: caridad, formación y el culto, trabajando, dentro sus posibilidades, por todo un barrio como es el sevillano de Torreblanca y en concreto por las zonas más desfavorecidas de éste donde indiscutiblemente la Plaza de Platanero y su entorno se llevan la palma.

 

   Describir esta plaza es hablar de marginalidad. Existen rejas por todos y cada uno de los huecos de las casas, parece que cada vivienda sea un pequeño fortín, bicicletas y motos campan por los tejados, llegan a coexistir no sólo personas con los típicos animales de compañía como gatos o perros, sino que además podemos ver gallos de pelea, cerdos, hurones, gallinas, patos, asnos, palomas, etc., existiendo apuestas clandestinas con peleas de gallos y perros, podemos comprobar las ropas de cada familia de las que allí viven ya que están tendidas en cualquier sitio posible después del correspondiente lavado, tienes la sensación cuando estas allí que desde cualquier rincón alguien te sigue o mira, se pueden ver coches de gran cilindrada con pinturas a lo Starsky y Hutch o ciclomotores que corren más que cualquier moto de 500 centímetros cúbicos con jóvenes que pueden hacer caballitos interminables, el firme de las calles tienen badenes caseros estratégicamente colocados para que los coches no vayan deprisa (más de un coche policial se ha dejado las llantas en ellos), podemos ver partidas de cartas a las puertas de las casas, hay instaladas tiendas de campaña a pesar de no haber ningún camping, la droga se masca en el ambiente, y miradas de personas ojean el infinito...

 

    Por esta plaza y su entorno discurre cada Sábado de Pasión la Cofradía de los Dolores en su Estación de Penitencia, siendo evidente que es el tramo de recorrido más problemático de cualquier Cofradía de Penitencia de Sevilla, de hecho el pasado año no pudo hacerlo por problemas graves y amenazas a pesar de la voluntad de la Cofradía, que además me consta que lo hace a pesar de no estar precisamente en medio del camino hacia la otra Parroquia del barrio, la del Inmaculado Corazón de María, donde hace estación de penitencia en esta jornada, pero discurre por esta plaza de forma testimonial para que el Señor Cautivo ante Pilato y su Madre de los Dolores cada año bendiga a cada unos de los hogares y cada persona de los que allí residen a pesar que muchos de estos vecinos no practican la religión católica, teniendo simpatía por otras confesiones religiosas o simplemente no creen, sintiéndose agnósticos. Éstos han causando problemas, apedreos y lanzamientos de huevos incluidos, en determinados ensayos de costaleros e incluso durante la propia procesión se palpa tensión, organizando las autoridades competentes un importante despliegue policial para que haya los menos problemas posibles. Me parece digna de mención, importante y necesaria la presencia cada año del Cardenal Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, dando también testimonio junto a sus hermanos en Cristo de la Cofradía de los Dolores de este populoso barrio sevillano.

 

 

     La pasada Semana Santa nos dejó momentos difíciles como los incidentes con grupos incontrolados de jóvenes en entradas tardías de algunas Hermandades o durante la Madrugada del Viernes Santo, pero también nos pudimos impregnar de singularidades que al igual que en otros años guardaremos en lo más hondo de nuestro corazón. También pudimos presenciar escenas posiblemente casi inéditas como ver a la Candelaria por el Postigo, la Esperanza de Triana por Rioja, Los Javieres por la calle Jesús del Gran Poder o la Macarena por los callejones iluminando callejuelas como Torrigiano y Esperanza, pero un grupo de cofrades entre los que me encuentro cada año cumplimos con el rito de ir el Sábado de Pasión a la Plaza del Platanero para contemplar el milagro que supone que una Cofradía pase por este lugar, siendo de los pocos nexos que tiene este sector de la Ciudad con el exterior, ya que por allí como diría Juan Manuel Serrat "parece que por no pasar no pasó ni la guerra", aunque otros podamos pensar algo distinto a lo que escribió este cantautor, porque consideramos que las personas que viven en esta zona están junto con sus familias en plena batalla peleando cada día y cada noche por salir indemnes de determinados peligros reales y en muchos casos en difíciles trincheras eludiendo la droga, la prostitución, el alcohol, el hambre, etc.

 

 

     Por estos motivos cada nazareno de capa blanca y túnica y antifaz morado que cada Sábado de Pasión discurre por esta plaza de Platanero y a su Cofradía habría que hacerles un monumento, porque estos si que es una penitencia no sólo interior como puede ocurrir en cualquier Cofradía no sólo de Sevilla sino de cualquier lugar, sino también externa dando ejemplo a otras personas e intentando explicar sin hablar, sólo con el testimonio, que existe otro camino. Difícilmente uno se puede olvidar de lo que ve porque parece que estamos viendo una película o la televisión pero por desgracia no es así, es real y de verdad como la vida misma y lo podemos corroborar cada año en una plaza de Sevilla, en concreto, en la plaza del Platanero o mejor dicho debería ser nuestra plaza de Platanero, ya que cada uno de nosotros deberíamos tener un trocito de ésta clavado en nuestro corazón, como podemos llevar parte de la Cruz de nuestros pecados representada y llevada cada Madrugada del Viernes Santo por el Señor del Gran Poder.