A LA HERMANDAD DEL CACHORRO

 

VIVENCIAS

Mis vivencias con el Santísimo Cristo de la Expiración, son muchas. Algunas se podrían considerar anécdotas. Como aquella cuando yo, todavía vivía en Madrid, de la que soy oriunda, y estaba estudiando el COU. El profesor de Arte, puso como ejemplo de escultura barroca al Santísimo Cristo de la Expiración, yo que ya había vivido la Semana Santa y me había hartado de leer las “Leyendas y Tradiciones” de José Mª de Mena, no pude por menos que exclamar “El Cachorro”. El profesor me preguntó que como era aquello y no tuve mas remedio que contarle la leyenda que yo conocía por el libro de José Mª de Mena.

 

Pero mi verdadera historia con el Cachorro comienza el 19 de marzo de 1989. Aquel año, ese día era Domingo de Ramos, me despedía de mi padre, dándole su regalo del “Día del Padre”, porque llegaba tarde a coger el tren que me traería para Sevilla, venia para disfrutar otro año mas de la Semana Santa.

 

El Viernes Santo, 24 de marzo, yo estaba con un gran amigo viendo la cofradía del Cachorro por la calle Castilla. Cuando llegue a casa de un matrimonio amigo, donde había estado hospedada esa semana, me encontré con la terrible noticia de que a mi padre le había dado un infarto y estaba muy grave hospitalizado.

 

Fue una noche horrible, junto con estos tres amigos, salimos en un viaje interminable a Madrid. Cuando llegamos la noticia era peor de lo que yo esperaba, realmente mi padre había fallecido a las 12,20 de la noche y me lo habían ocultado para que el viaje lo hiciera lo mejor posible.

 

Después de aquellos primeros instantes de desolación y de preocupación por mi madre y mis hermanas. Tuve que despedir a mis tres amigos, que habían sido un gran apoyo en aquel duro trance, y que habían hecho el esfuerzo de acompañarme en coche hasta Madrid, para que ellos volviesen a Sevilla.

 

En ese momento, la persona con la que yo había estado viendo al Cachorro, me indico que tenia un regalo para mí, pero que creía que no era idóneo dármelo en aquellas circunstancias. Era un marco con la fotografía de la cara del Cachorro. Cuando lo ví, me abrace a la fotografía, y no pude parar de llorar, yo estaba viéndolo a Él, en el mismo instante que  mi padre fallecía a 500 kms de distancia, y al mismo tiempo, no sabia hacer otra cosa que agradecer que, aunque mi padre ya no iba a estar mas conmigo, y para mi aquellos momentos eran terriblemente dolorosos, no había sufrido. Desde entonces, esa fotografía me ha acompañado siempre. Siempre esta en mi casa en un sitio destacado.

 

Al año siguiente, volví a ver al Cachorro, en la calle Castilla, y con la misma persona que había estado el año anterior. Volvíamos todos los años, hasta que por razones del destino él y yo nos tuvimos que separar. Pero lo que no he dejado de hacer es que todos los Viernes Santo, voy a ver a “mi” Cachorro, cuando no ha sido posible por las inclemencias del tiempo, lo he visitado en su capilla el Domingo de Resurrección, cuando lo ponen en Besapies, a rezarle por mi padre.

 

Un par de años mas tarde, conseguí mi ansiado anhelo de trasladarme a vivir a Sevilla, y una de las primeras visitas que realice fue a la capilla del Patrocinio.

 

Mi última vivencia, fue el pasado 12 de febrero, el Cachorro iba a pasar por delante de la capilla de La Estrella, en un hecho histórico que no creo vuelva a repetirse, a mi no me tocaba representación en esta ocasión, pero le dije al Hermano Mayor, que deseaba estar allí, y al mismo tiempo pedí hacer la entrega del ramo de flores, todo me fue concedido, y una vez mas puede ver al Cachorro en la calle y rezarle por mi padre.

 

Ricardo, espero que me perdones, me pediste una artículo de una hermandad de la que no fuera hermana, y aunque oficialmente no figuro en la nomina de hermanos de la Hermandad del Cachorro, la llevo en mi corazón como si lo fuese.

María del Carmen Martín Rodriguez

Hermana de la Estrella