
A LA HERMANDAD DE LA QUINTA ANGUSTIA
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SENTIR Y CREER
Si la Semana Santa de Sevilla se caracteriza por algo es por hacer participe al ciudadano como actor principal del momento que ve y poder entender plenamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Precisamente con la hermandad de la Quinta Angustia se pueden apreciar estas sensaciones cuando hace Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla en la tarde del Jueves Santo.
Esta cofradía representa el
momento de la bajada de la Cruz de Jesús por los Santos Varones y el
momento de Angustia de la Virgen al ver el descendimiento de su hijo,
acompañando la escena la figura de San Juan Evangelista quien consuela a
la Virgen y la presencia de María Magdalena, María Cleofás y María Salomé. A nivel particular el mejor momento para poder sentir unos de los pellizcos más impresionantes de la Semana Santa sevillana es cuando el Jueves Santo deja que se pierda la luz del Sol para entrar en la noche mas bonita que toda persona pueda imaginar. Conocida la Madrugá por todos, ésta no sería igual sin la jornada que la precede, que es la que pone el cuerpo a prueba de todos los sentidos. La Quinta Angustia es el barroco exuberante de su paso de bronce, la belleza infinita del conjunto iconográfico, la mirada maternal y el dolor expresivo de una Virgen que no llora, la simbología de la Muerte Descendida. Si con ello se roza ya la perfección, todo se puede tocar con el mismo cimbreo del Señor sobre la Cruz en el andar de los costaleros para dar mayor realismo al momento que se contempla. Uno parece ser un personaje mas, se es protagonista cuando ve llegar de lejos al misterio, incluso sintiendo el deseo de querer subir al paso para ayudar a los Santos Varones en el Descendimiento. Ese momento es acompañado con sonido de música de capilla y motetes cantados y con una nube de incienso, para tener a todos los sentidos actuando al mismo tiempo y para hacer más sobrecogedora la escena. Todo es morado, desde las túnicas de los nazarenos hasta la luz de los faroles que reflejan los lirios sobre el bronce del canasto, llevando a la cofradía durante toda la noche con ese gusto tan especial, con esa clase inigualable, ¿a que gusto exactamente se refiere uno? os preguntareis, no lo sé, es difícil explicarlo, porque eso solo se puede entender si se ha visto la Quinta Angustia en la calle. Si tienes la fortuna de estar en Sevilla la tarde del Jueves Santo, compruébelo por uno mismo, pocas veces los sentidos del cuerpo humano pueden actuar al mismo tiempo. Una sensación que se guarda en el interior y que dura justo lo que tarda el año en colocar a la Luna llena en la primavera sevillana, para que pueda volver a latir el corazón en otra nueva Semana Santa. Jose Alberto Monsalvete Pineda |