A LA HERMANDAD DE LA ESTRELLA

 

CIELOS PARA LA ESTRELLA

Suenan cornetas y tambores, es Domingo de Ramos, por la tarde, y en Triana la primera sale a la calle. Es tarde de ilusión y dos mil nazarenos, blanco, morado y azul, capa al aire, ya caminan por la calle Ancha del barrio. En la cava hoy es día grande. Penas de Jesús que va a ser crucificado. Ese andar, ese izquierdo, ese compás… que maestría… hoy es tarde de luz en Triana. El primer cristo trianero ha salido, ya es Semana Santa en Triana.

 

Por el Puente, Estrella, derramas luces. Las alfareras, tus primeras nazarenas, Justa y Rufina, te cobijan en tus cielos, allí arriba, en el de Garduño y en el de Ojeda.

 

No vale un solo cielo para ti, Estrella. Tú tienes el agua del río donde te reflejas, es tu palio espejo donde tan guapa te ves. Tú tienes palios de color celeste con bordados dorados de puesta de sol aljarafeña: el cielo de la última hora de la tarde de Triana.

 

En San Pablo, el palio de la noche ya está coronado de estrellas, como tu nombre. Otro palio para ti, Estrella, el clamor de Sevilla que te recibe en la Campana, en Sierpes, en San Francisco, en la Avenida. Y para palio de piedra, tú tienes, Estrella, las bóvedas del templo metropolitano, con nervaduras bordadas. Allí mismo, donde hace unos años, Sevilla te puso otro palio, de oro de ley, tu corona, Estrella.

 

Y tendrás, Estrella, palio amarillo albero, con recuerdos toreros, el Postigo del Aceite. El Arenal, ¿palio trianero o palio sevillano? te acogerá, Estrella, mientras el cielo negro de noche cerrada, ya madrugada de Lunes Santo, se convierte en otro palio para ti, por Adriano y por Pastor y Landero.

 

De vuelta el río, palio de recuerdos de la tarde, se irá hacia Sanlúcar con la alegría de haber visto tus ojos misericordiosos. ¿Quién te hizo esa mirada, Estrella?

 

Y para palios, cielos de terciopelo, por ser tú la Estrella, la que más brilla en la noche trianera, eres la única que posee dos, de Garduño y de Ojeda. ¡Qué gusto en el diseño! ¡Qué labor en las puntadas! ¿Qué manos bordaron tus palios, Estrella?

 

Y para manos, las tuyas, Estrella. ¿Quién talló tus manos? Ellas son palio para nosotros, y bajo ellas nos acogemos los desterrados hijos de Eva. ¿Quién talló tus manos, Estrella?

 

Es muy tarde, ya ha pasado el primer día. Estrella, has llegado a tu casa. Ahora, por palio, tendrás el techo de tu capilla. Y pasará, un año, y esperaremos de nuevo para verte iluminando tus palios en otro Domingo de Ramos. ¡Cuántos cielos para mi Estrella!

 

 

Jacinto Morente Martínez.

Hermano del Cerro