
A LA HERMANDAD DE LA HINIESTA
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POR SAN JULIAN...
Nuestra Semana Santa se reviste cada año con la túnica y el antifaz de la recién llegada primavera, con su característico olor de azahar y de una luz diferente, con una ciudad que se viste de gala y que redescubre su yo antiguo a través de esas calles que sólo cruzamos en esta época. Y dentro de este incomparable marco se nos presenta sin duda un buen ejemplo, la Hermandad de la Hiniesta.
Sin duda es una Hermandad que ha sabido a lo largo de sus siglos de existencia unir ese aspecto antiguo de una ciudad de murallas y que mira hacia su interior, perdiéndose como alargadas sombras por las calles aledañas de Pasaje Mallol y Moravia, como la apertura a una nueva ciudad que ha crecido mirando hacia el exterior, la nacida a partir de la Ronda de Capuchinos, a la que se asoma en su recorrido de ida nada más salir de su templo.
Son
recuerdos y vivencias de ese momento que todo el año esperaba cada vez
de manera más impaciente. Será por aquella esquina, o será por esta
plaza de San Julián, pero siempre el primer nazareno que veía era de la
cofradía de la Hiniesta, y eso significaba que la suerte estaba echada,
que se había producido el milagro de la Semana Santa. Me encontraba de
cara con nazareno elegante, con cirio tiniebla sobre una túnica blanca
sobre la sombra de un hermoso templo que arrojaba sombra… Ese era sin
duda mi pistoletazo de salida para un Domingo de Ramos que comenzaba con
una mañana llena de nervios, y con una radio puesta buscando los
primeros sonidos, o visitando los templos. Se agolpan los sentimientos y recuerdos, y con el ultimo recuerdo a las vísperas suena de repente esa agrupación Santa María del Arahal con su “Alma de Dios”, o “Perdona a tu pueblo, Señor”, suena el silencio de una plaza abarrotada, y tras la espera una hermosa canastilla de madera aparece, portando un Cristo que muere ante la mirada de una Magdalena que ora ante Él. Tras ellos, una dulce Madre bajo color azul que llena una puerta, que es estrecha y ojivada, pero ancha será como el cielo para que la Hiniesta salga... Comienza su Estación de Penitencia hacia la Catedral una hermandad señera, llena de solera de siglos, que siempre tiene a gala a su vez ser referencia para el Corpus de Sevilla, y que no deja de ser hermandad de barrio incrustado en el centro y corazón de una ciudad que cada Domingo de Ramos estrena luz de aire impregnado de ese aroma del naranjo llamado Azahar.
Jose María Carmona Marquez Hermano de Santa Genoveva.
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