EL NAZARENO

El Antifaz

 

LAGRIMAS EN LA TRINIDAD

La mañana de este Domingo 24 de Febrero ( a un mes justo del Domingo de Ramos ), no he podido resistirme y mis pasos me han llevado a visitar el Santuario de María Auxiliadora de la Trinidad para despedirme del hasta ese día Cristo de las Cinco Llagas de la hermandad del Sábado Santo.

Al llegar alli, he comprobado como varios de sus fieles habían tenido la misma idea y estaba a través de la verja de su capilla desparramando lagrimas de despedida ante la imagen que durante 20 años ha sido testigo de sus devociones, promesas y peticiones.

  Lloraban ante la imagen del Santísimo Cristo de las Cinco Llagas, obra de Manuel Hernández León en 1981 ( un sevillano del barrio de San Román ). Esta imagen sustituyo a una que había creado el mismo autor 2 años antes que era demasiado grande ( 180 cms). Representa la imagen de la colocación de la sabana sobre el travesaño de la cruz para iniciar el descendimiento de Cristo; ostenta varías curiosidades, como la de tener inclinada la cabeza en el hombro izquierdo y la de que sus clavos se encuentren en las muñecas y no en las palmas de las manos.

Esta imagen, es sustituida el 28 de Febrero de 2002, por un nuevo crucificado realizado por Alvarez Duarte. Esta nueva imagen es impresionante, y con un estilo y personalidad propia que lo harán en breve inconfundible. Como curiosidad señalar, que con el, la hermandad vuelve a tener un Cristo de altura, - 177 cms- y el parecido en la lejanía al Cristo universitario.( solo en la lejanía).

  El Cristo al que lloraban sus devotos, reinará ahora en el altar mayor de una iglesia de Pedrera donde siempre olerá a Sabado Santo.

  Sin embargo, la obra de Hernández León, ya no podrá oler más el azahar que estaba a apunto esa mañana de Domingo de estallar en el compás de los Salesianos, ahora recibirá las suplicas, alabanzas, promesas y peticiones de otros devotos. Los que aún tenga en Sevilla, sin embargo, lo echaran de menos. A pesar de que la memoria es frágil y la belleza de la nueva escultura muy alta, no dejaremos de acordarnos de El. Será tal vez los Miércoles de Ceniza cuando paseaba su muerte por los conventos de Santa Isabel o San Marcos, o bién en su tarde única del Sabado Santo cuando lo veía andando con elegancia y rapidez bajo el sol de Maria Auxiliadora o rozándolo con mis manos desde un balcón de la calle Jáuregui; o bien cuando iba acompañado por su extinta agrupación musical a los sones de las marchas que aunque le desentonaban un poco, también era la música creada para El; me acordaré tambien de algunos momentos peculiares, como en el año 1992 cuando recorrió las calles más temprano de la cuenta por el Santo Entierro Magno, en 1996 cuando se le rompió un candelabro y hizó casi todo el recorrido menos iluminado, o los años en que se quedo sin salir por la lluvia; aunque me quedará en la retina para siempre principalmente su impresionante hechura a la luz de la noche en su itinerario de vuelta, acercandonos ya al final de la Semana Santa, cuando su imagen sube elegantemente la Cuesta Rosario o bien cuando ya de madrugada recorría las por entonces abandonadas calles que rodeaban el Convento del Valle ( actual iglesia de los Gitanos) o llegaba a su calle repleta de naranjos y a oscuras bajo el sentimiento de los costaleros trinitarios.

  Este próximo Sabado Santo, disfrutaremos de una gran imagen, pero, que quede claro, que muchos no nos olvidaremos de aquella con la cual crecimos, un Cristo de las Cinco Llagas que siempre estará en nuestra memoria….

Con amor ya te desclavan

De esa Cruz de tu martirio

Que con tu sangre empapabas,

Tus llagas son cinco lirios,

Cristo de las Cinco Llagas

 

Daniel Jimenez

(djzes@yahoo.es)

24 de Febrero de 2002

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