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Colaboraciones de otros autores

"En busca de la Hermandad de las Siete Palabras"

por Alfonso Morillo Vazquez

 EN BUSCA DE LA HERMANDAD DE LAS SIETE PALABRAS.

 

Mucho se escribirá de las formas y el fondo del pasado cabildo del día ocho de noviembre en la Hermandad de las Siete Palabras, por más vueltas que le doy, no acabo de entender cómo una Junta de Gobierno de una Hermandad sevillana, puede plantear el cambio de una imagen titular por otra, aunque hasta ahí, no hay ningún problema ya que es totalmente lícito el que una Hermandad así lo determine, el problema viene cuando quien pide ese cambio no tiene la suficiente capacidad moral para decidirlo.

 

En primer lugar, cuando se pretende hacer algo de esta envergadura, lo que se vaya a realizar ha de estar muy trillado entre los miembros de la Hermandad, pero no porque lo hablen entre los de siempre, con el consiguiente peligro de convertirse en una endogamia que se aleja siempre de la realidad, sino que se hable entre todos los miembros de la Hermandad, entre los que son de la misma cuerda de la Junta de Gobierno y los que no lo son, entre los que aparecen mucho y los que aparecen poco por allí, porque al final, resulta que éstos también votan y por lo que se ha visto, éstos eran muchos.

 

En segundo lugar, cuando una Junta de Gobierno, está segura de que lo que se pretende hacer está bien hecho, hay que hacerlo por las claras, que se vea que es una gestión fuerte y sin temores, pero nunca se debe hacer a escondidas, nunca se debe hacer con alevosía y nocturnidad, porque así sólo actúan, los inseguros, los que no tienen limpia la conciencia, o los que, están endiosados en su Hermandad y creen que todo les pertenece, incluido el sentir de los hermanos. Querer arreglar todo en dos o tres semanas de las noches del mes de Julio, cuando todos los cofrades sabemos que no es el mejor mes, para decidir algo tan trascendental como es el cambio de una devoción, es actuar con alevosía y nocturnidad.

 

En tercer lugar, no entiendo cómo se pretende actuar sobre un tema de tamaña envergadura, si la actual Junta de Gobierno, es incapaz de poner en orden los conflictos creados en su propia Junta de Gobierno, es decir, si han dimitido seis miembros de una misma Junta, es que evidentemente, hay problemas gordos entre los propios miembros de la Junta, luego, ¿Cómo se puede pretender cruzar el océano, si somos incapaces de cruzar un charco?, ¿Qué puede estar pasando por la cabeza de las personas, para pensar algo así?, sinceramente, esta Junta no era la indicada para tomar éste tipo de decisiones. Hay un refran que dice: "Lo que pronto entra, pronto sale" y en esta Junta me da la impresión, que hay gente que ha ascendido muy rápido, cuando lo difícil no es llegar, sino mantenerse, por lo que es de esperar que el que tenga un mínimo de vergüenza y tras el sonoro fracaso de toda esta gestión, no deba continuar en el cargo por el bien de la Hermandad.

 

Por último, el problema de ésta Hermandad viene de largo y todo viene originado por una pérdida de personalidad, si, las Hermandades sobreviven año tras año y siglo tras siglo por la personalidad que las caracteriza y ésta Hermandad perdió la suya hace tiempo y sino, pregúntense, ¿Conoce alguien a " los rabanitos"?, ¿Cuántas túnicas diferentes en un mismo año?, ¿Qué paso a seguido al de estilo decimonónico?, ¿Cuántas Cruces de Guía se han conocido?, etc..., en resumen, palos de ciego, porque han perdido "su personalidad" que la caracterizaba. Por mucho que se quieran poner excusas, lo que está claro es que hay una sola realidad, la personalidad de la Hermandad, es el paso de misterio de las Siete Palabras, la túnica es la del escapulario carmesí y su Cruz de Guía es la Dorada, por que... ¿Qué pasaría si se suprimiesen el paso del nazareno y el paso de palio? Nada, pero ¿Y si se suprimiese el misterio? Pues, que no estaríamos hablando de la Hermandad de las Siete Palabras, sino de otra, que nada tiene que ver...

 

Alfonso Morillo.

12 de Noviembre de 2002

alfonsomorillo@yahoo.es

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