EL NAZARENO
Colaboraciones

"De oidas"

por Rosa de Murga Valdivia

Aquel que entra por primera vez a la red de redes tarda no más de cinco minutos, aquellos en los que realiza su primera búsqueda, en darse cuenta de que aquí va a encontrar de todo sobre todo. Y en no más de tres días, buscando lo relacionado con aquellos temas que le interesan, aprende que en los rincones de la red se pueden encontrar escritas las más insospechadas barbaridades y que lo mejor que puede hacer el internauta es no asombrarse por nada.

Así que cuando leo en "La Pasión Digital" que ese portal archifamoso que es "Terra" publica auténticas barbaridades, calcadas a las que en su día publicó una guía turística, sobre nuestra Semana Santa no me asombro, ni mucho menos me escandalizo. La red es así.

 

Si uno visita el sitio http://www.terra.es/turismo/articulo/html/tur2165.htm se encuentra con una explicación de nuestra Semana Santa en la que como en las películas malas: "cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Claro que esto no debe sorprendernos, porque el mismo artículo nos da la clave de que es lo que está pasando: la redactora de "esta joya costumbrista a la par de literaria" nos cuenta en el segundo párrafo de su artículo: "Y no hace falta haber estado allí para hacerse un retrato nítido." ¡Pero si ya lo entiendo todo! Esta señora escribe de la Semana Santa de Sevilla igual que si yo ahora me pongo a escribir sobre los combates de sumo, que nunca he asistido a ninguno, pero me hago un "retrato nítido" a partir de unos treinta segundos que vi una vez en Eurosport.

 

Sí, ésta es la auténtica clave: la imagen de nuestra Semana Santa a kilómetros de la Giralda la tejen aquellos que nunca han estado en Sevilla cuando ésta celebra su Semana Mayor. Hablan o escriben de oídas, sin ningún pudor por inventarse aquello que ignoran o piensan que va a darle más vida al relato. Y es que no me negarán que no resulta mucho más divertida una Semana Santa con manzanilla (no han caído aún en ponerle farolillos a los pasos de palio), peleas entre miembros de diferentes cofradías, bailes y todo lo que sea menester.

 

Esta imagen juerguista de nuestra Semana Santa, creada por aquellos que hablan de oídas, es la culpable del sambenito tan repetido de la falta de religiosidad de nuestra Semana Santa, que ¡oh paradojas de la vida!, es sin duda una de las fiestas católicas de mayor magnitud. El problema, y hablo con conocimiento de causa, es que es muy complicado que aquellos que han escuchado a tantos hablar de oídas y que no han tenido más contacto con la Semana Santa de Sevilla que el ver a la Macarena en el telediario del mediodía del Viernes Santo, comprendan que en Sevilla las iglesias están llenas en diciembre por la celebración de unos cultos, que hay unas bolsas de caridad en plena actividad todo el año... Es muy difícil que lleguen a comprender las lágrimas de los que se acercan al Señor del Gran Poder cuando se le pueden besar sus manos. Unas lágrimas motivadas por una fe enorme en un Dios cercano al que siempre se puede visitar y que siempre está presente en el día a día. Es muy difícil explicar que en Sevilla cualquier día del año es Semana Santa, que nuestras imágenes no pueden estar en museos porque hay quien quiere rezarles todos los días del año. Es difícil explicar que la Semana Santa es fiesta alegre en algunos momentos, escalofriantemente seria y silenciosa en otros, barroca por naturaleza y siempre respetuosa y amorosa con Aquél que es centro de todo.

 

Es tan difícil de explicar que sin duda la redactora que ha escrito el artículo ha preferido no complicarse la vida, copiar, escribir de oídas, no buscar documentación contrastada y fiable y dejar en medio de la red esa sarta de estupideces que intenta ridiculizar el sentimiento de cientos de miles de personas que se pasan un año trabajando por su Semana Santa. Ya hay más barbaridades en la red.

Rosa de Murga Valdivia 8/3/2002

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