EL NAZARENO
Colaboraciones
"¿Pequeños? matices"
por Rosa de Murga Valdivia
| ¿PEQUEÑOS? MATICES
Siempre he creído que para entender esa maravilla que es nuestra Semana Santa hay que ser capaz de captar ciertos matices, como puede ser el crujir de la canastilla de un paso de Cristo, la belleza de un paso de palio que roza la rama de un árbol, el olor de las flores recién puestas en un templo por la mañana, la gracia con la que están puestos los claveles en la jarrita de la delantera del palio de la Amargura... Esta Cuaresma me está sirviendo para comprobar que estaba muy equivocada. Y es que hay a quien se le pasan algunos matices ¿pequeños? ¿Pequeño? matiz es el que va de cambiar los respiraderos de un paso de palio a cambiar a un titular. Si los respiraderos están viejos, si se consideran de poco valor, si no gustan, si nos hemos aburrido de ellos, si tenemos dinero... pues se cambian y ya está. Posiblemente (salvo en el caso de que la junta de gobierno esté en pleno ataque de "estrenitis" y cambien bueno por malo) estemos haciendo una buena aportación a la Semana Santa, dando trabajo a artesanos que son verdaderos artistas y mejorando el patrimonio de la Hermandad. Si por la misma regla de tres cambiamos el titular que el día anterior presidía cultos y Via Crucis, el que hacía unos días estaba expuesto en besapiés, al que la gente iba a rezarle, estamos dejando huérfanos a todos aquellos que iban a esos cultos, aquellos que tenían devoción por esa imagen. Hay un ¿pequeño? matiz que parece que algunos no captan. Otro ¿pequeño? matiz es el que diferencia unas estaciones de penitencia de otras. Y no, no estoy hablando de lo bien que se portan las Cofradías "de negro", ni quiero que San Bernardo lleve filas nazarenas comprimidas y nazarenos silenciosos mirando siempre al frente. Estoy hablando de aquellas Cofradías que "controlan" a sus nazarenos y que se diferencian ¿en sólo un pequeño matiz? de aquellas que se según avanza la noche o la mañana (depende del caso) se quedan sin nazarenos. Pensemos en el nazareno que aguanta una dura estación de penitencia y sólo se "sale" cuando los imperativos fisiológicos le obligan a hacerlo, y pensemos si es sólo un pequeño matiz el que lo separa de aquel nazareno que se va al que ya sabemos tradicional y defendido por alguna junta de gobierno desayuno con churros. ¿Es sólo un pequeño matiz lo que los diferencia? No son matices, son diferencias abismales las que hay de un caso a otro: de cambiar una candelería a cambiar a un Cristo, de realizar una estación de penitencia responsable a dejar mal a toda una Hermandad paseándose con un capirote bajo el brazo. ¿Pero cómo se van a tomar los churros si van tapados? Rosa de Murga Valdivia 9/11/2002 |