EL NAZARENO
E l   A t r i l

 

"Esperando en Internet"

El momento en que las puertas de Santa Marina se cierran un Domingo de Resurrección por la mañana nos trae millones de sensaciones a todos los que queremos a nuestra Semana Santa: la alegría porque por encima de todo somos cristianos y no hay mejor noticia que la resurrección del Señor, la pena porque se ha acabado nuestra Semana Grande, la ilusión porque ya queda menos para que eche a andar la cruz de guía de la Paz, la añoranza llena de recuerdos que deja como fruto una Semana en la que no hemos parado ni un segundo… Aquellos que tenemos el corazón todo el año en Sevilla y los pies en otro punto geográfico tenemos como componente fundamental en esa amalgama de sentimientos contradictorios un deseo incontenible de parar el reloj. A nosotros con el último palio nos quitan también la Giralda, el río, el Puente, los naranjos, la capillita del Carmen… y eso es mucho para perderlo así, de un plumazo.

Para nosotros empieza la misma espera de un año, semana arriba semana abajo, que para todos los cofrades, de eso no se libra nadie. Pero para los que estamos lejos todo es un poco distinto, aunque tampoco demasiado. Antes sí que era triste y solitaria la espera. Cuando digo "antes" me refiero a antes de que entrara ese cacharrito llamado módem a mi casa que por milagros de la técnica me ha abierto un camino desde el ordenador de casa que va directo a la Sevilla cofrade.

En la lejanía uno de los problemas para el cofrade es la falta de información. Sí, ya sé que en muchos diarios sevillanos tampoco es que se den una exageración de noticias, pero sí que aparecen ese par de columnitas que sirven para alegrar el día. Aquí en los diarios nacionales, nada de nada. Por supuesto que tampoco en Cuaresma, donde por cierto, como es lógico, no hay programas de televisión local que alegren la espera, ni siquiera se puede sintonizar "El Llamador", que para mí es un artículo de lujo del que sólo puedo disfrutar en Semana Santa, y bien que lo hago, con las cofradías en la calle. Internet ha acabado con esto, y por maravillas de "La Pasión Digital" te encuentras con noticias frescas en pleno mes de agosto. Y ya cuando se van acercando más los días grandes, no te faltan los horarios e itinerarios de Via Crucis, ni las fechas y horarios de Funciones Principales y besamanos. ¿Qué para que quiero saber las horas y los itinerarios de un Via Crucis al que no voy a poder ir? Facilísimo, porque sin quererlo te pasas toda la tarde pensando si ya habrá salido, por qué calle irá, si estará lloviendo… Y al día siguiente, milagros de internet, puedes ver la foto de ese Cristo que tanto quieres en la calle, o de ese altar donde una Virgen guapa está esperando besos sevillanos y siempre confiamos en que el nuestro también le llegue.

Otra de las cosas que no se pueden hacer desde la distancia, es el ir una mañana de sábado invernal a rezarle en soledad a esas imágenes del Señor y la Virgen que nos roban el corazón. Algunas Hermandades parece que no han pensado en nosotros, los que estamos lejos, y nos tienen aún sin "capilla" en la red. Otros sí lo han hecho y han abierto páginas web, oficiales y no oficiales que eso es lo de menos, que nos permiten acercarnos a sus titulares siempre que queremos. La pena es que una gran cantidad de estas páginas están sumamente descuidadas. Es lo mismo que si al entrar en el templo nos encontráramos el suelo sin barrer, las flores marchitas desde hace dos años y el tablón de anuncios convocando a la Función Principal de hace tres Cuaresmas. Un poco triste, ¿no?. A ver si aquellas Hermandades que no cuidan ese templo abierto en internet se animan a "coger la escoba" de vez en cuando y dejar la página web tan "reluciente" como tienen el templo donde habitan sus titulares, y que algunos no podemos visitar tantas veces como quisiéramos.

Y lo que más se echaba de menos en la lejanía de Sevilla era ese amigo cofrade tan necesario para el cotilleo y para la remembranza de momentos maravillosos ya vividos. Sé que el amor a nuestra Semana Santa es sentimiento universal y que hay cofrades repartidos por todos los confines del mundo, pero la concentración de estos cofrades fuera de Sevilla es mucho menor, y en cinco años que llevaba enamorada de mi Sevilla cofradiera no me había tropezado con ningún cofrade con ganas de echar un ratito de vez en cuando hablando de lo nuestro. Todo solucionado con esos amigos, espero que ellos me permitan la confianza tomada, como los señores Domínguez Arjona y Parrado Lira que con sus páginas tan sevillanas y tan cofrades hacen que pase tan buenos ratos oyendo hablar de lo que a mí más me gusta. Y amigos que no sólo hablan desde su página de "El Nazareno", sino que también tienen la paciencia de escuchar, ¿verdad, Ricardo?

Como verán parece que me dedico a vender conexiones a internet y contratar tarifas planas. ¡Nada más lejos de la realidad!. Es simplemente el agradecimiento a esa línea telefónica que me ha permitido crear unos tres metros cuadrados sucursales de Sevilla en mi casa, donde sentada frente a mi ordenador me doy una vuelta por la ciudad de mis sueños las cincuenta semanas que durante el año no puedo estar en ella, y compartir la espera, que por lo menos a mí me parece larguísima, con gente que espera igual que yo. Ya han pasado a mi historia esos Domingos de Ramos donde había que enterarse de todo lo que había sucedido en un año. ¡Gracias a todos aquellos que trabajando en internet lo habéis hecho posible!

Rosa. 09/05/2001

 

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