EL NAZARENO
E l   A t r i l

Tramo de acampada

Cuando la falta de criterio y decisión preside la actuación de quienes están llamados a decidir y actuar, se producen situaciones que, coloquialmente, "dan el cante". Veamos, hoy leo en la prensa que el Consejo de Cofradías, a requerimiento del Sr. Alcalde, le ha manifestado que la posición de las cofradías al respecto de la famosa y nunca bien ponderada acampada Anti-Lou que preside la entrada de nuestro Ayuntamiento es clara: si no se puede pasar por el anden que ocupan estos "mushashos", pues nada, se manda la "izquierda adelante" y se pasa por el centro de la calle en busca de Tetuán. ¿Qué otra cosa va a decir el Consejo de Cofradías, y con él las Hermandades? ¿Qué es lamentable que ese núcleo de tiendas de campaña sean la imagen moderna de nuestro Consistorio? Eso es de cajón. Todos, los que hemos pasado por una universidad y los que no, sabemos que llega un momento en que las movilizaciones solo interesan a unos pocos, que solo se justifican a si mismos. Y el Sr. Alcalde que, incomprensiblemente, ha permitido que la ciudad de esa imagen, es quien tiene que ponerle fin de una vez, y no buscar sibilinamente que las Hermandades pongan el grito en el cielo dado que el Museo debe pasar por el andén, y apoyarse en eso para quitar a los anti-LOU argumentando la presion cofradiera... hombre, que no nos chupamos el dedo. Ya vale de tratar de utilizar a las hermandades para salvaguardar esa concepto extrañisimo de tolerancia, de progresía, de mal entendido modernismo, que de pura permisividad ha permitido la expansión de la botellona y ahora, tarde, tardísimo, busca ponerle puertas a un campo de mugre, de gamberrismo y de falta de respeto. Pues lo mismo con la acampada, mientras más tiempo pasa, más difícil es desalojarlos, y claro, a ver si las cofradías me sacan de encima la famosa "patata caliente".

Vista la decisión y firmeza de la Alcaldía, pueden estudiarse las posibilidades de:

  1. Ceder el palquillo y la presidencia del Ayuntamiento en la Plaza de San Francisco a alguno de estos jóvenes de luengas melenas y algunos años más de los que hacen falta para acabar una carrera;
  2. Instalar un control horario en el centro de la susodicha acampada, con petición de venia incluida;
  3. Que se cedan algunas varas a un trío de acampados, y presidan los pasos por aquella zona.
  4. Que se versionen marchas para ser interpretadas durante el discurrir por esa zona, por ejemplo "Lou Sublime" "Y tú, acampada" y cosas así.

Como dice mi buen amigo Julio Domínguez, ¿qué nos espera cuando lleguen los anti-globalización? Con la política actual, puede que el alcalde busque a los rocieros para que con sus cohetes los dispersen...y otra "patata caliente menos".

Un poco de seriedad no es mucho pedir.

Ricardo J. Calvo León. 01/02/2002

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